Juvenilia

Si modificara una sola línea de estas páginas, las más afortunadas de las que he escrito, creería destruir el encanto que envuelve el mejor momento de la existencia, introduciendo en la armonía de sus acordes juveniles, la nota grave de las impresiones que acompañan el descenso de la colina. Las reproduzco hoy, porque no se encuentran ya, y muchos de los que entraban a la vida cuando se publicaron, desean conocerlas. De nuevo, pues, abren sus alas esos recuerdos infantiles...





Desayuno En Tiffanys

Holly Golightly es, quizás, el más seductor personaje creado por este maestro de seducción que fue Truman Capote. Atractiva sin ser guapa, tras rechazar una carrera de actriz en Hollywood, Holly se convierte en una estrella del Nueva York más sofisticado; bebiendo cócteles y rompiendo corazones, parece ganarse la vida pidiendo suelto para sus expediciones al tocador en los restaurantes y clubes de moda, y vive rodeada de los tipos más disparatados, desde un ma- fioso que cumple condena en Sing Sing y al que visita semanal- mente, hasta un millonario caprichoso de afinidades nazis, pasando por un viejo barman secretamente enamorado de ella.






Am1 - El Septimo Hijo

Debo mi gratitud a Carol Breakstone, quien me ayudó en la investigación sobre la magia tradicional de la frontera americana. El material que logró reunir ha resultado ser una rica mina de ideas arguméntales y detalles sobre la vida en los territorios del noroeste durante su período de la frontera. También hice amplio uso de la información contenida en A Field Guide to America's History (Facts of File, Inc.), de Douglass L. Brownstone, y en The Forgotten Crafts (Knopf), de John Seymour. Scott Russell Sanders contribuyó al poner en mis manos un ejemplar de su deliciosa serie histórica Wilderness Plots: Tales About the Settlement of the American Land (Quill).











Salamander War

Back there, on one of the hills of Earth, he had held his mother's hand tightly, watching one bright spark after another climb the sky and burst into the coloured stars that enchanted him as they floated lazily down. There were other fireworks, but it was the rockets that he loved and for which he cried, "More! More!" till the show was ended and he was coaxed protesting, away. Next day he had come back to search the ground and find the fallen cases, sad, empty cylinders of cardboard, soaked by the dew, blackened and sour-smelling.





Cuando Pilato Se Opuso

El Tierra , alto como un rascacielos de cuarenta pisos, se erguía imponente entre las dunas del desierto azul. Al norte una cordillera, cuya dentada cumbre hendía el cielo, se extendía a lo largo del horizonte hasta que sus últimas estribaciones, en forma de mano, penetraba en el arenal como quietas garras afiladas. Por el oeste y el sur solamente el yermo que, a la luz del sol, despedía iridiscentes destellos. Tras la cordillera, sobre sus faldeos septentrionales, en cuevas revocadas con barro aglutinado, disimulados sus accesos por hirsutos bosques, vivían los dumis.






Hotel de la ville